
Por comer cerezas
Por comer cerezas mientras hablas,
por hablar con los gatos con mirada furtiva
y cantar sin saber la letra,
tan leve al sentir la música, en cada ir y venir de tu piel,
en cada balanceo de la arena que dejas al caminar.
El vuelo se presenta de nuevo, ansioso de atraparnos.
¿Acaso de Scherezade nos regalaría otro esta noche?
Recuerdo que nos quedamos allí,
contemplando a la tierra arder de júbilo,
y sólo entonces, el agua…tu agua,
llenó todas las fuentes de mi jardín.
Hasta las cerezas de tus sueños no vieron otra solución,
y se hicieron cómplices cuando me regalaste una aventura.
Desesperado de mí, desesperada también mi alma,
que corrió durante diez días y diez noches.
por no tener nada que hacer,
sino ese amor que nos sale tan bien.
Tan agreste y brutal como me anunciaste,
tan lleno y tan intenso como salió de tus labios,
tan fiero que traté de vivir como me habías enseñado.
Déjame pensar de nuevo en lo que siempre quise,
hallar de una vez el hechizo de tus ojos,
compartir el secreto de tu vida y el porqué de este afán de quererte.
Ya ningún cuento servirá para liarte,
quizás el juego del mero amor, de la pura risa,
y tal vez aquella historia de anoche.
Por eso, al comer cerezas mientras hablas,
mientras buscas otra alfombra de nubes,
mi corazón busca cobijo cerca del tuyo.
...más tarde, hemos continuado el paseo.-No está mal, Durban. No está mal.
-Es sólo una servilleta.
-No, es...
-No digas nada más...mira, ¿no es ese el Pont-Neuf?