Amigos y seguidores de MundoDurban, tenemos el placer de anunciaros que el Próximo día 2 de Mayo estaremos en la Feria del Libro de Valencia (Jardines de Viveros), de 18 a 20:00 firmando libros (Caseta de FUTURAMA, NÚMERO 16).martes, 29 de abril de 2008
Amigos y seguidores de MundoDurban, tenemos el placer de anunciaros que el Próximo día 2 de Mayo estaremos en la Feria del Libro de Valencia (Jardines de Viveros), de 18 a 20:00 firmando libros (Caseta de FUTURAMA, NÚMERO 16).Más que firmando libros, lo que haremos será responder a cuantas preguntas haya sobre las distintas partes del cielo, sus atajos, escondites, situaciones especiales de transmutación y sobre todo, la forma de conseguir un visado para entrar y salir a voluntad. Además enunciaremos algunas fórmulas mágicas y encantamientos tradicionales. Habrá horchata y fartons de cortesía, y algunas sorpresas más¡¡¡ os espero a todos.
Todos los que asistáis pasaréis a formar parte de MundoDurban de forma automática....
PD: La primera edición de El cielo de Malcolm está a punto de agotarse (para ser exactos, quedan 23 ejemplares coma dos)... Nos estamos pensando hacer otra tirada, pero eso, evidentemente, no está en nuestras manos, sino en las vuestras. Es decir, haremos lo que nos pidáis....besos y abrazos
jueves, 24 de abril de 2008
Mi pueblo
dedicado a mi hermano Borja, porque le quiero...
...y a Manolo Peña, porque también...
Mi pueblo
Mi pueblo es pequeño. Tanto, que a veces puedes recorrer sus calles sin encontrarte a nadie. Otras veces, sin embargo, paseo y descubro una casa nueva, que no estaba y que de pronto ha aparecido, o en la que apenas me había fijado. Sólo entonces empiezo a imaginarme quién vive en ella, e incluso en quién colocó esa piedra o la otra, y también las conversaciones que tuvieron los que la situaron precisamente allí y no en otro lugar, porque si de algo estoy seguro es que fueron como mínimo dos personas, o quizás más. Así que cambio de opinión y pienso que mi pueblo es infinito, que no se acaba, y que no puede acabarse, porque entre otras cosas, cada piedra, cada poyo, cada granero, está preñado no sólo de una, sino de varias historias. Algunas las he visto, otras las he escuchado y otras las he imaginado, aunque después sé que serán exactamente como las he visto en sueños.
Mi pueblo tiene lugares que sólo yo he visitado, o al menos, eso creo. Como el punto exacto desde la cuesta de los pinos donde se juntan en el horizonte el pararrayos de la iglesia y la torre más alta del castillo. Porque, aunque no lo creáis, mi pueblo tiene un castillo, de esos misterios y soberbios, nada menos que del siglo XIII, testigo de dominios de señores y luchas despiadadas por controlar ésta, una de las fronteras más poderosas del Norte y bastión de las guerras contra Castilla; testigo del de los que lo admiran, desde bajo, pegados a la tierra que pisamos.
Os contaré un secreto. Cuando cumplí ocho años, mi abuelo, un hombre sobrio, delgado y sereno, con la cara angulosa y los rasgos marcados por el viento del Moncayo, me regaló un reloj y se dirigió a mí para contarme algo importante. No solía hablar mucho, por lo que me quedé paralizado, escuchando lo que sin duda sería algo grande. Me cogió del hombro, me sentó a su lado, y me dijo que si alguna vez subía al castillo, además de quedarme contemplando la belleza recia de su estructura y la dureza casi sobrenatural de sus piedras, escribiera tres deseos en un papel cualquiera y que lo escondiera entre algunas de las sus rocas. Después, me tapó los ojos con su mano y me dijo que, si prestaba mucha atención, podría escuchar el ruido del puente levadizo al caer y el resoplido de cientos de caballos entrando por su portón.
Lo siguiente que deberás hacer, dijo, no importa el tiempo que tardes en hacerlo, ni siquiera el que haya pasado, es, sin prisas, subir al castillo y buscar el papel para ver cuáles de tus deseos se han cumplido y cuáles no. Para los que se hayan cumplido tendrás que reservar una sonrisa y una felicidad profunda y contagiosa para todos los que conozcas, y también entre los que no. A ellos, precisamente, les ayudarás a ver que algo bueno les espera. Y para aquellos a los que el destino todavía no les haya llamado a tu lado, como le gustaba decir, deber buscar la fuerza necesaria, aun de donde jamás lo hubieras pensado, para volver a subir y esperar que, al menos uno de ellos, te depare una nueva sorpresa.
Durante años seguí con el ritual de subir hasta la parte más alta del castillo, siempre solo, con la piel de gallina asomando entre las mangas, esperando que alguno de los deseos se hubiese cumplido. Confieso que no siempre fue así, pero cuando se cumplía alguno sentía un tintineo tan especial que se convertía en la alegría del año.
La última vez que lo hice fue hace unos siete años y, por las desventuras y trajines desconcertantes y ondulantes de la vida, hasta este verano no había vuelto a subir. Siempre he recordado aquella conversación, así que hace tan solo unos días subí, busqué mi trocito de papel arrugado y lo abrí. Tenía dudas, porque en un primer momento pensé que ninguno de los deseos se había cumplido. Pero al bajar, todavía con el terciopelo frío acariciando mi cuello y los pies señalados por las rocas, recordé la última frase de la conversación. Fue justo cuando me encontraba con los míos y me encontré con una mirada, y pegada a ella, una sonrisa inesperada. Sólo entonces, después de tantos años, la pude comprender y me di cuenta de que había alguien más que conocía mi secreto. Tus deseos pueden no cumplirse siempre, o puede que tarden mucho más de lo que pienses, pero quédate tranquilo, si alguna vez, el castillo, por la razón que sea, aparece teñido de blanco, sin duda se cumplirán. Entonces me giré y lo vi, soberbio y mágico, imponente, como siempre…
Mi pueblo es pequeño. Tanto, que a veces puedes recorrer sus calles sin encontrarte a nadie. Otras veces, sin embargo, paseo y descubro una casa nueva, que no estaba y que de pronto ha aparecido, o en la que apenas me había fijado. Sólo entonces empiezo a imaginarme quién vive en ella, e incluso en quién colocó esa piedra o la otra, y también las conversaciones que tuvieron los que la situaron precisamente allí y no en otro lugar, porque si de algo estoy seguro es que fueron como mínimo dos personas, o quizás más. Así que cambio de opinión y pienso que mi pueblo es infinito, que no se acaba, y que no puede acabarse, porque entre otras cosas, cada piedra, cada poyo, cada granero, está preñado no sólo de una, sino de varias historias. Algunas las he visto, otras las he escuchado y otras las he imaginado, aunque después sé que serán exactamente como las he visto en sueños.
Mi pueblo tiene lugares que sólo yo he visitado, o al menos, eso creo. Como el punto exacto desde la cuesta de los pinos donde se juntan en el horizonte el pararrayos de la iglesia y la torre más alta del castillo. Porque, aunque no lo creáis, mi pueblo tiene un castillo, de esos misterios y soberbios, nada menos que del siglo XIII, testigo de dominios de señores y luchas despiadadas por controlar ésta, una de las fronteras más poderosas del Norte y bastión de las guerras contra Castilla; testigo del de los que lo admiran, desde bajo, pegados a la tierra que pisamos.
Os contaré un secreto. Cuando cumplí ocho años, mi abuelo, un hombre sobrio, delgado y sereno, con la cara angulosa y los rasgos marcados por el viento del Moncayo, me regaló un reloj y se dirigió a mí para contarme algo importante. No solía hablar mucho, por lo que me quedé paralizado, escuchando lo que sin duda sería algo grande. Me cogió del hombro, me sentó a su lado, y me dijo que si alguna vez subía al castillo, además de quedarme contemplando la belleza recia de su estructura y la dureza casi sobrenatural de sus piedras, escribiera tres deseos en un papel cualquiera y que lo escondiera entre algunas de las sus rocas. Después, me tapó los ojos con su mano y me dijo que, si prestaba mucha atención, podría escuchar el ruido del puente levadizo al caer y el resoplido de cientos de caballos entrando por su portón.
Lo siguiente que deberás hacer, dijo, no importa el tiempo que tardes en hacerlo, ni siquiera el que haya pasado, es, sin prisas, subir al castillo y buscar el papel para ver cuáles de tus deseos se han cumplido y cuáles no. Para los que se hayan cumplido tendrás que reservar una sonrisa y una felicidad profunda y contagiosa para todos los que conozcas, y también entre los que no. A ellos, precisamente, les ayudarás a ver que algo bueno les espera. Y para aquellos a los que el destino todavía no les haya llamado a tu lado, como le gustaba decir, deber buscar la fuerza necesaria, aun de donde jamás lo hubieras pensado, para volver a subir y esperar que, al menos uno de ellos, te depare una nueva sorpresa.
Durante años seguí con el ritual de subir hasta la parte más alta del castillo, siempre solo, con la piel de gallina asomando entre las mangas, esperando que alguno de los deseos se hubiese cumplido. Confieso que no siempre fue así, pero cuando se cumplía alguno sentía un tintineo tan especial que se convertía en la alegría del año.
La última vez que lo hice fue hace unos siete años y, por las desventuras y trajines desconcertantes y ondulantes de la vida, hasta este verano no había vuelto a subir. Siempre he recordado aquella conversación, así que hace tan solo unos días subí, busqué mi trocito de papel arrugado y lo abrí. Tenía dudas, porque en un primer momento pensé que ninguno de los deseos se había cumplido. Pero al bajar, todavía con el terciopelo frío acariciando mi cuello y los pies señalados por las rocas, recordé la última frase de la conversación. Fue justo cuando me encontraba con los míos y me encontré con una mirada, y pegada a ella, una sonrisa inesperada. Sólo entonces, después de tantos años, la pude comprender y me di cuenta de que había alguien más que conocía mi secreto. Tus deseos pueden no cumplirse siempre, o puede que tarden mucho más de lo que pienses, pero quédate tranquilo, si alguna vez, el castillo, por la razón que sea, aparece teñido de blanco, sin duda se cumplirán. Entonces me giré y lo vi, soberbio y mágico, imponente, como siempre…

Mi pueblo es Tornos y está en Teruel
lunes, 14 de abril de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
Presentación El Cielo de Malcolm
La presentación de El Cielo de Malcolm, así como su acogida en general, ha sido mucho mejor de lo que Durban y yo jamás hubiéramos esperado. Todos los que asistieron lo hicieron rebosantes de cariño y ternura. Pero para no alargarme os diré que hubo 4 actos principales:
1.Introducción musical
combate poético:(Durban, Manolo -árbitro- y Durban)
Sólo resta dar un abrazo y varios besos a todos los que vinieron y a los que de corazón ya están con nosotros siempre. Pero en especial a la entrega de Manolo, Fidel, Juan, Carlos y toda su família (Jesús padre estuvo inmenso en la coordinación de luces y del escenario), Tono por su experta coordinación musical y por el amplio y maravilloso reportaje gráfico, Sergio y Borja (¡Vaya blog se marca el colega!), mis hermanos y mis brazos y mis piernas, y Cristina, Begoña, Delia, Nacho, Esteban (no eres el de la era, je, je...), Belén (sé que estabas de corazón), Carmen Gómez (también tú, desde Bolivia, como Esther Roig), Clara, Belén, Salva y el resto de colegas de Russafa, Vicente, Cristina y Maria José desde Moncada City, y a la "Otra" Maria José, Edel y Vicente (y lo ellos saben...), Rubén y Xirimita Ferrán, dos genios de la comunicación y sin los cuales posiblemente ni Durban ni yo estaríamos aquí, Víctor y Ana, Julio y Alicia, Óscar y Marta, haciendo honor a su amor compartido conmigo por Tornos (Teruel), Jorge, Víctor y compañía, gracias por dejarme estar en el equipo, y a Maryline, y a Luz, Patri, Luismi y Dani, que os puse falta¡¡¡¡ y al resto, también, incluidos los colegas y amigos Edu, Luís, Maite, Salva, etc...besos y abrazos y, buenos, más besos...............

1.Introducción musical

3. Algunas preguntas y pocas respuestas acerca del libro
4. Combate poético y hasta luego musical
combate poético:(Durban, Manolo -árbitro- y Durban)Sólo resta dar un abrazo y varios besos a todos los que vinieron y a los que de corazón ya están con nosotros siempre. Pero en especial a la entrega de Manolo, Fidel, Juan, Carlos y toda su família (Jesús padre estuvo inmenso en la coordinación de luces y del escenario), Tono por su experta coordinación musical y por el amplio y maravilloso reportaje gráfico, Sergio y Borja (¡Vaya blog se marca el colega!), mis hermanos y mis brazos y mis piernas, y Cristina, Begoña, Delia, Nacho, Esteban (no eres el de la era, je, je...), Belén (sé que estabas de corazón), Carmen Gómez (también tú, desde Bolivia, como Esther Roig), Clara, Belén, Salva y el resto de colegas de Russafa, Vicente, Cristina y Maria José desde Moncada City, y a la "Otra" Maria José, Edel y Vicente (y lo ellos saben...), Rubén y Xirimita Ferrán, dos genios de la comunicación y sin los cuales posiblemente ni Durban ni yo estaríamos aquí, Víctor y Ana, Julio y Alicia, Óscar y Marta, haciendo honor a su amor compartido conmigo por Tornos (Teruel), Jorge, Víctor y compañía, gracias por dejarme estar en el equipo, y a Maryline, y a Luz, Patri, Luismi y Dani, que os puse falta¡¡¡¡ y al resto, también, incluidos los colegas y amigos Edu, Luís, Maite, Salva, etc...besos y abrazos y, buenos, más besos...............
A los que dejaron en casa cualquier sentido del ridículo y se unieron a la celebración y a los que acudieron a pasárselo bien..(seguro que faltan muchos, perdón de nuevo)

…..El Cielo de Malcolm ha nacido, ahora ya parece imparable GRACIAS
domingo, 6 de abril de 2008
Voy Buscando
Voy buscando
Como todavía no encontré el barco para atravesar mares,
voy entrenándome pidiendo a las olas
que me ayuden a cruzarlos hasta llegar
a las islas que me enseñaste.
Como todavía tengo mi castillo en construcción,
voy robando materiales del cielo,
ladrillos de algodón de las nubes,
y algunas piedras de la escalera del paraíso.
Como el submarino se quedó allá abajo,
mientras coleccionaba conchas de colores,
voy pidiendo a los delfines y a las sirenas que
me cuenten cómo es todo en el fondo del mar
Como el agua se terminó,
no tendremos más remedio que
aprender a beber de nuestros besos,
porque el resto ya no nos sirve.
Como aún tengo disparates para regalar,
y no estoy preparado para el examen de los magos,
voy buscando soluciones a los encantos
que me propone el sabor de tu piel.
Como aún tengo la mente de leche,
que no he tenido tiempo de cambiarla,
pienso oponer plena resistencia
a que me obligues a dejar de soñar contigo.
Como todavía no encontré el barco para atravesar mares,
voy entrenándome pidiendo a las olas
que me ayuden a cruzarlos hasta llegar
a las islas que me enseñaste.

Como todavía tengo mi castillo en construcción,
voy robando materiales del cielo,
ladrillos de algodón de las nubes,
y algunas piedras de la escalera del paraíso.
Como el submarino se quedó allá abajo,
mientras coleccionaba conchas de colores,
voy pidiendo a los delfines y a las sirenas que
me cuenten cómo es todo en el fondo del mar
Como el agua se terminó,
no tendremos más remedio que
aprender a beber de nuestros besos,
porque el resto ya no nos sirve.
Como aún tengo disparates para regalar,
y no estoy preparado para el examen de los magos,
voy buscando soluciones a los encantos
que me propone el sabor de tu piel.
Como aún tengo la mente de leche,
que no he tenido tiempo de cambiarla,
pienso oponer plena resistencia
a que me obligues a dejar de soñar contigo.
miércoles, 30 de enero de 2008
Acero
Soy acero y en mis venas se comunican ya las líneas de lluvia…y entonces cuando siento,
el acero se retuerce en mi corazón
y vibra espantado por su frío contacto.
Sólo cuando me fundo nacen lágrimas grises y brillantes,
sólo entonces puedo hacerlo,
mientras dejan su negro rostro en mis mejillas.
Es el momento en el que puedo desaparecer,
y no regresar,
dejando por el camino agujeros de metal fundido…
Soy acero,
así que no te lamentes, padre,
que no sufro,
que puedo levantar ciudades enteras de vida,
y de lágrimas fundidas por ti.
Tengo acero en las venas,
así, que ni sufro ya aunque no estés,
y todo porque seguimos hablando,
y estos arañazos que ves apenas puedo sentirlos…
Soy acero…
Acero o nada…
Para mi padre, el gran Rafael J. Salom Serra,
Y para las miles de personas a las que ayudó a ser un poco más felices
Por otra parte, Durban me dice algo:
!ESTAMOS ESPERANDO TUS COMENTARIOS¡
Si estás interesado en El cielo de Malcolm, mándanos un emilio, ya sabes, a rafachanchan@hotmail.com, y te lo enviaré, y si no, te pasas por la librería FUTURAMA, en Valencia....
En cualquier caso, los dos tenemos algo que deciros: GRACIAS¡¡¡
viernes, 25 de enero de 2008
La otra Luna
La otra luna 
Un día vio en el cielo otra luna,
de ojos verdes y rostro de nieve,
a veces redonda y a veces cuna.
Una era de nariz chata y pequeña,
y la otra era desde su orgen nariguda,
suave como una pluma.
Una era triste y dejaba escapar estrellas,
y la otra, cansada de buscarla de noche,
le regalaba sonrisas cada vez que la veía..
Una es de naturaleza pálida,
leche tibia sobre negro cielo,
y la otra es morena,
cálida, salvaje y loba.
Curva se mantiene una desde que luce,
y ésta no tiene más desvío que la mirada,
que hace trasnochar al mar y
convierte en dulce el agua salada.
Ella responde por mi luna,
y si de noche su nombre susurras,
ella te quiña el ojo y
te regala blanca fortuna.
-¿Y esto?
-No sé, se me ha ocurrido.
-Durban, puedes poner lo que quieras, pero ¿no te parece un poco...?
-¿Un poco infantil? Sí, claro. ¿Cuándo empezamos la vuelta al mundo?
-Pronto Durban, muy pronto...

Un día vio en el cielo otra luna,
de ojos verdes y rostro de nieve,
a veces redonda y a veces cuna.
Una era de nariz chata y pequeña,
y la otra era desde su orgen nariguda,
suave como una pluma.
Una era triste y dejaba escapar estrellas,
y la otra, cansada de buscarla de noche,
le regalaba sonrisas cada vez que la veía..
Una es de naturaleza pálida,
leche tibia sobre negro cielo,
y la otra es morena,
cálida, salvaje y loba.
Curva se mantiene una desde que luce,
y ésta no tiene más desvío que la mirada,
que hace trasnochar al mar y
convierte en dulce el agua salada.
Ella responde por mi luna,
y si de noche su nombre susurras,
ella te quiña el ojo y
te regala blanca fortuna.
-¿Y esto?
-No sé, se me ha ocurrido.
-Durban, puedes poner lo que quieras, pero ¿no te parece un poco...?
-¿Un poco infantil? Sí, claro. ¿Cuándo empezamos la vuelta al mundo?
-Pronto Durban, muy pronto...
martes, 22 de enero de 2008
Presentación de El cielo de Malcolm
Hola, al fin, DURBAN me pide que os comunique la noticia más importante desde que nos conocemos:PRESENTACIÓN DEL extraño, emocionante y divertido libro El cielo de Malcolm...(¡No me lo puedo creer, ya era hora!).
!!!!! DIA 2 DE FEBRERO ¡¡¡¡
LUGAR: Casal Fallero "Peu de la Creu" (he aquí un mapa: está cerca del Mercado Central de Valencia)
Hora: ¡¡¡¡A Durban no le importan las horas!!!! Eso sí, La Presentación comenzará a las 19:00 horas, hasta ap
roximadamente el momento en el que se acabe....Eso sí, la entrada es gratuita, lo único que se exige es buen humor, presencia impecable para un acto de semejante enjundia, las energías para soñar totalmente cargadas y ganas de pasárselo bien... POR FAVOR, HACED UN HUECO EN VUESTRA AGENDA y VENID, amigos, AMIGOS, VENDID ....
Tanto a Durban como mí, nos gustaría contaros que hemos descubierto cientos de cofres, y que dentro de ellos hay cientos y cientos de ejemplares para regalar... Pero el caso es que se trata de una edición limitada. Así que, posiblemente no haya libros para todos, y que las disputas sobre uno o varios de ellos se tendrán que dirimir a sable o mosquetón...
Lo cierto es que a partir de ya se está preparando la segunda edición de El cielo de Malcolm, con una tirada de unos 200 ejemplares más...
...OS ESPERO a todos
por cierto, ¿Sabéis lo que es esto? Pues no es una pista de aterrizaje, ni siquiera el Londres nebuloso que tan bien conoce DURBAN, sino Valencia hoy en una noche de NIEBLA
PD: si alguno no puede acudir, (el típico viaje a Transilvania de última hora) debéis saber que El cielo de Durban se puede encontrar en la librería FUTURAMA (C/Guillén de Castro, 53)
y si alguien quiere conseguirlo, que se dirija a mí, en el siguiente correo rafachanchan@hotmail.com y Durban le explicará amablemente cómo conseguirlo. Al día de hoy, ya hay 102 reservas, gracias a todos¡¡¡¡
Etiquetas:
El cielo de Malcolm,
Foto,
Niebla,
Presentación
sábado, 19 de enero de 2008
Durban se rinde a Devendra Banhart
efectivamente....me ha parecido la canción del año.... Pensando en ti, simplemente me da buen rollo, o como queráis llamarlo, escuchadla, por favor (si es acompañado/a pues mucho mejor.....)
Tiene un aspecto muy especial, el Devendra....y recomiendo su música, tipo folk o rock hippie, pero muy divertido en cualquier caso. ¿Os ha gustado?

Por cierto, ya hay fecha para la presentación de el libro de cuentos El Cielo de Malcom, mañana lo explicaré todo. Durban está que no para, menos mal que me echa cuantas manos le pido, que si no....Abrazos y besos
Etiquetas:
Devendra Banhart,
El cielo de Malcom,
Pensando en ti
viernes, 18 de enero de 2008
El tormento y el amor
Ahora que el perfume de los abrazos ha desaparecido,
utilicemos un nuevo vocabulario de aromas,
que nos vuelva a hacer sentir vivos.

Ahora no sirven más razones, ni ciencia, ni consejos sabios,
deja ya las tormentas que se asoman por tu tejado.
Para poder sentirte desnuda,
sin amuletos ni encantos,
para saber si fueron mis brazos los que lo tocaron,
o si fue todo fruto de un naufragio.
Ahora que el sonido de la pasión se ha exiliado,
usemos el eco de los besos.
Ahora que no nos oyen,
déjame decir lo que siento,
que me muero por dentro,
que sin ti ya no sé lo que siento.
Ahora que de pronto ya nos nos conocemos,
y caminas entre aguas de olvido,
al menos despide el mal que llevas dentro.
Ahora que ni siquiera el tacto parece certero,
que mis ojos sin ti ya no ven ni en sueños,
déjame regalarte un pedazo de cielo.
Que me pesa la roca,
que se me escapa el aliento.
que no sé ni hasta dónde te quiero.
Y no es cuestión de demanda,
es el dolor certero de mi cuerpo,
cansado de gritar tu nombre al viento.
Ahora que el perfume de los abrazos ha desaparecido,
utilicemos un nuevo vocabulario de aromas,
que nos vuelva a hacer sentir vivos.

Ahora no sirven más razones, ni ciencia, ni consejos sabios,
deja ya las tormentas que se asoman por tu tejado.
Para poder sentirte desnuda,
sin amuletos ni encantos,
para saber si fueron mis brazos los que lo tocaron,
o si fue todo fruto de un naufragio.
Ahora que el sonido de la pasión se ha exiliado,
usemos el eco de los besos.
Ahora que no nos oyen,
déjame decir lo que siento,
que me muero por dentro,
que sin ti ya no sé lo que siento.
Ahora que de pronto ya nos nos conocemos,
y caminas entre aguas de olvido,
al menos despide el mal que llevas dentro.
Ahora que ni siquiera el tacto parece certero,
que mis ojos sin ti ya no ven ni en sueños,
déjame regalarte un pedazo de cielo.
Que me pesa la roca,
que se me escapa el aliento.
que no sé ni hasta dónde te quiero.
Y no es cuestión de demanda,
es el dolor certero de mi cuerpo,
cansado de gritar tu nombre al viento.
miércoles, 16 de enero de 2008
"32 Retratos con Historia"
Ashila (Merzouga, Marruecos)
El desierto es la tierra más fértil que existe, al menos en imprevistos. Con este proverbio tuareg se define la sensación que tengo al atravesar el desierto en una furgoneta destartalada que parece dar sus últimos suspiros. Entre Merzouga y Fez hay unos quinientos kilómetros. Desérticos, con la sola referencia de un camino medio gris que se cubre
de arena a cada golpe de viento. El paisaje se pierde en un horizonte desértico que combina todas las tierras, todos los colores. Superamos los 45 grados y en cuatro horas no hemos visto a nadie, ni tampoco nos hemos cruzado con nadie. Entonces surge el escalofrío de la conciencia de la soledad frente a bestia del desierto. La reverberación hace que surja el mar del desierto y que sus olas den paso a un tsunami que se extiende hasta el cielo.
Durban: Esta es la Exposición del otro individuo que hace este Blog, Rafa Salom, y así es como lo vio Canal 9:
La exposición ya se ha podido ver en Fata Morgana, de Valencia, en La Casa de la Cultura de Alboraya, y en l'Ajuntament de Tavernes Blanques... Si alguien está interesado que se ponga en contacto con durban (rafachanchan@hotmail.com).....
El desierto es la tierra más fértil que existe, al menos en imprevistos. Con este proverbio tuareg se define la sensación que tengo al atravesar el desierto en una furgoneta destartalada que parece dar sus últimos suspiros. Entre Merzouga y Fez hay unos quinientos kilómetros. Desérticos, con la sola referencia de un camino medio gris que se cubre
de arena a cada golpe de viento. El paisaje se pierde en un horizonte desértico que combina todas las tierras, todos los colores. Superamos los 45 grados y en cuatro horas no hemos visto a nadie, ni tampoco nos hemos cruzado con nadie. Entonces surge el escalofrío de la conciencia de la soledad frente a bestia del desierto. La reverberación hace que surja el mar del desierto y que sus olas den paso a un tsunami que se extiende hasta el cielo. Hemos pasado cerca de pequeñas aldeas donde hay dos o tres chabolas incrustadas en las rocas. En medio de esta nada silenciosa, con un racimo de uva en cada mano estaba Ashila, moviéndose como si fuéramos un espejismo. Paramos la furgoneta y compramos uva, higos y aceitunas. Ella no paraba de reír y pedir que le hiciéramos una foto.
Después, cuando se veía en la pantalla, volvía a dejar que su risa fuera el eco de unas montañas que ni siquiera se veían. Nos pide un poco de agua porque aquí la única lluvia que hay es la de una arena fina y tramposa que se mete en los ojos. Ashila no ha visto a nadie más en todo el día, pero nosotros le hemos comprado un poco de fruta, así que vuelve a lucir la sonrisa más bonita de Marruecos. Después se despide y se gira, a la espera de que otro espejismo le vuelva a comprar un poco de uva.
Escrito por Durban, texto de "32 Retratos con Historia"
Durban: Esta es la Exposición del otro individuo que hace este Blog, Rafa Salom, y así es como lo vio Canal 9:
La exposición ya se ha podido ver en Fata Morgana, de Valencia, en La Casa de la Cultura de Alboraya, y en l'Ajuntament de Tavernes Blanques... Si alguien está interesado que se ponga en contacto con durban (rafachanchan@hotmail.com).....
Etiquetas:
Ashila,
Exposición "32 retratos con historia",
Marruecos,
Viaje,
Vídeo
jueves, 10 de enero de 2008
Llega El Cielo de Malcolm
Al fin llega El Cielo de Malcolm 
Durban está contento. Más que eso, está como un niño con zapatos nuevos. Después de varios años paseando y escribiendo en viejas cuartillas y en servilletas de bares, acaba de recoger los primeros ejemplares de El cielo de Malcolm y todavía no sabe qué hacer con ellos.

Durban está contento. Más que eso, está como un niño con zapatos nuevos. Después de varios años paseando y escribiendo en viejas cuartillas y en servilletas de bares, acaba de recoger los primeros ejemplares de El cielo de Malcolm y todavía no sabe qué hacer con ellos.
El Cielo de Malcolm es un libro de cuentos, pero no uno cualquiera, sino uno de esos en los que los relatos invitan a soñar y a encontrar cielos distintos cada vez, cielos que nos lleven a lugares remotos.
-¿Qué más nos puedes adelantar, Durban?
-El Cielo de Malcolm es una recopilación de cuentos escritos hace ya algún tiempo. También hay un par de relatos para niños, pero es el lector el que tendrá que decidir cuáles son. Tratan de lo que mueve la vida desde el principio, que es el amor por uno o por otro, en este mundo y en el de allá arriba.
-¿Qué quieres con este librito, Durban?
-No pretendo más que uno se deje de historias y que, sin más dilación, sin esperar a que sea el amanecer el que nos coja desprevenidos, demos un paso adelante y recuperemos la alegría de enfrentarnos a la más grande aventura, la vida. Lo único que nadie debe perder son sus sueños. Un hombre sin sueños no es nada, y eso es algo imposible de renunciar, salvo que uno no sufra, no llore o no sepa dónde está. Uno de mis sueños es poder compartir con los demás historias, aventuras, mares perdidos y cosas que no son lo que parecen.
-¿Cuándo lo escribiste?
-¿Qué quieres con este librito, Durban?-No pretendo más que uno se deje de historias y que, sin más dilación, sin esperar a que sea el amanecer el que nos coja desprevenidos, demos un paso adelante y recuperemos la alegría de enfrentarnos a la más grande aventura, la vida. Lo único que nadie debe perder son sus sueños. Un hombre sin sueños no es nada, y eso es algo imposible de renunciar, salvo que uno no sufra, no llore o no sepa dónde está. Uno de mis sueños es poder compartir con los demás historias, aventuras, mares perdidos y cosas que no son lo que parecen.
-Hace ya algún tiempo. Mientras recorría lo zocos de Marrakech, en los ghats Varanasi, en l
as ruinas de Tulum, pero sobre todo en aquellos lugares de este mundo donde la gente todavía pasea sin prisa, se sienta en un banco a ver jugar a los niños o a leer un rato.En febrero Durban piensa presentarnos el libro a todos, sí, a todos.
De momento debemos conformarnos leyendo algún cuento. Este es un anticipo: El espejo de algodón (cuento dentro de El Cielo de Malcolm)
Sólo el instante del nacimiento de un ser querido produce tal escalofrío como el momento de la muerte. Eso y la muerte de uno, sobre todo, si se es consciente de que llegará justo en un segundo. Samuel Puente sabía cómo era, así que, al comprobar que tenía un cuchillo a treinta centímetros de su corazón, cerró los ojos y no hizo nada por impedirlo.
Cuando se tiene un cuchillo a treinta centímetros de un corazón ajeno resulta conveniente terminar lo antes posible. Guido así lo pensaba. Por muy maltratado que estuviera el corazón del otro, se podía despertar, como indicaba el movimiento de sus párpados.
Samuel Puente pensó que si alguien le podía ayudar era Amalia. Ella era un ángel y proteger su vida estaba dentro de sus atribuciones.
Antes de clavarle el cuchillo en el corazón, Guido vio un retrato de Amalia Paso. Había oído que era un ángel que había venido a cuidar de Samuel Puente. Por eso en la mesita había un retrato y no una fotografía. Los ángeles no salen en las fotos, ya que producen tal resplandor que es imposible apreciar de quién se trata. Era muy bella, pero ni siquiera ésa era una razón suficiente como para perdonarle la vida a Samuel.
Hacía exactamente dieciocho años y un día del nacimiento de su hija Luz. Fue un parto difícil, de esos que nadie olvida. Cuando llegó la comadrona les advirtió que una tormenta le venía pisando los talones y que en un día así no se debía nacer ni morir, así que poco le extrañó que Amalia se desgañitara más de metro y medio por encima de la cama. Cuando Luz vino al mundo sólo pudo ver a su madre unos segundos, los suficientes como para intentar adquirir la condición humana que Amalia había pedido en vano.
Pero la tormenta no cesó y la habitación se convirtió en una burla que les dejó a todos arrastrados de lluvia y barro, sin apenas poder tenerse en pie, golpeados por un viento soez que les mostraba mil caras furiosas y punzantes.
Los que andan antes de tiempo por los anchos caminos del cielo siempre son recordados como ángeles. Como Amalia, un ángel de veintiuna nubes enviado para velar por la vida del amargo Samuel, un muchacho fuerte y decidido que había quedado prendado de ella desde el primer momento en el que la vio. Él, a caballo, gobernando más de cien reses, entre vacas, búfalos y cebúes, y ella, con el grupo de recogedoras, zurrón a la espalda, falda de colores y sombrero alto, para protegerse de los rigores de la altiplanicie.
Sólo el instante del nacimiento de un ser querido produce tal escalofrío como el momento de la muerte. Eso y la muerte de uno, sobre todo, si se es consciente de que llegará justo en un segundo. Samuel Puente sabía cómo era, así que, al comprobar que tenía un cuchillo a treinta centímetros de su corazón, cerró los ojos y no hizo nada por impedirlo.
Cuando se tiene un cuchillo a treinta centímetros de un corazón ajeno resulta conveniente terminar lo antes posible. Guido así lo pensaba. Por muy maltratado que estuviera el corazón del otro, se podía despertar, como indicaba el movimiento de sus párpados.
Samuel Puente pensó que si alguien le podía ayudar era Amalia. Ella era un ángel y proteger su vida estaba dentro de sus atribuciones.
Antes de clavarle el cuchillo en el corazón, Guido vio un retrato de Amalia Paso. Había oído que era un ángel que había venido a cuidar de Samuel Puente. Por eso en la mesita había un retrato y no una fotografía. Los ángeles no salen en las fotos, ya que producen tal resplandor que es imposible apreciar de quién se trata. Era muy bella, pero ni siquiera ésa era una razón suficiente como para perdonarle la vida a Samuel.
Hacía exactamente dieciocho años y un día del nacimiento de su hija Luz. Fue un parto difícil, de esos que nadie olvida. Cuando llegó la comadrona les advirtió que una tormenta le venía pisando los talones y que en un día así no se debía nacer ni morir, así que poco le extrañó que Amalia se desgañitara más de metro y medio por encima de la cama. Cuando Luz vino al mundo sólo pudo ver a su madre unos segundos, los suficientes como para intentar adquirir la condición humana que Amalia había pedido en vano.
Pero la tormenta no cesó y la habitación se convirtió en una burla que les dejó a todos arrastrados de lluvia y barro, sin apenas poder tenerse en pie, golpeados por un viento soez que les mostraba mil caras furiosas y punzantes.
Los que andan antes de tiempo por los anchos caminos del cielo siempre son recordados como ángeles. Como Amalia, un ángel de veintiuna nubes enviado para velar por la vida del amargo Samuel, un muchacho fuerte y decidido que había quedado prendado de ella desde el primer momento en el que la vio. Él, a caballo, gobernando más de cien reses, entre vacas, búfalos y cebúes, y ella, con el grupo de recogedoras, zurrón a la espalda, falda de colores y sombrero alto, para protegerse de los rigores de la altiplanicie.
(continuará...)
Si alguien desea más información, sólo debe enviar un correo a rafadurban@hotmail.com..... Durban promete facilitar información sobre cómo conseguirlo.
Gracias
miércoles, 9 de enero de 2008
martes, 8 de enero de 2008

El vuelo del cóndor
Si alguna vez penetras por descuido en el castillo oscuro de lo sentimientos,
si de pronto no alcanzas a ver más allá del cielo
y el frío del silencio te gana la espalda…
Si el vuelo del cóndor es ya tan alto que apenas puedes verlo,
y el olor salado del mar no penetra ya en tus sentidos…
No temas, hay quien seguirá a tu lado pase lo que pase,
porque no le importa si eres verde, roja o amarilla,
si disfrutas con el susurro de los pájaros
o si lloras al ver morir el sol.
Porque al que escribe estas letras no le importan las reglas,
ni siquiera tu forma de atrapar el baile,
porque vio tu alma nacer,
y lo único que quiere es tu corazón.
Si alguna vez penetras por descuido en el castillo oscuro de lo sentimientos,
si de pronto no alcanzas a ver más allá del cielo
y el frío del silencio te gana la espalda…
Si el vuelo del cóndor es ya tan alto que apenas puedes verlo,
y el olor salado del mar no penetra ya en tus sentidos…
No temas, hay quien seguirá a tu lado pase lo que pase,
porque no le importa si eres verde, roja o amarilla,
si disfrutas con el susurro de los pájaros
o si lloras al ver morir el sol.
Porque al que escribe estas letras no le importan las reglas,
ni siquiera tu forma de atrapar el baile,
porque vio tu alma nacer,
y lo único que quiere es tu corazón.
domingo, 6 de enero de 2008
Propuesta

Propuesta
Te propongo que volvamos al principio,
cuando nació nuestro amor,
y que me veas por primera vez,
y que yo te vea por primera vez.
Te propongo que hagamos locuras,
ésas a las que renunció nuestra imaginación,
y que tiremos a la basura incluso lo bueno,
para que hasta las sonrisas nos pillen desprevenidos.
Te propongo que nos bañemos en un río,
uno con una cascada gigante,
y que quememos la ropa, los reproches
y las tristezas que contagiaron al cariño.
Te propongo que no repitamos sonrisas,
ni besos, ni caricias, ni siquiera miradas,
ni las palabras que nos hicieron daño,
ni los silencios que dejaron nuestro amor en los huesos.
Te propongo que recorramos medio mundo,
el que sea necesario,
que nos mezclemos con viajeros y gentes,
y que sólo entonces, empezemos a buscarnos.
...dedicado a Mamen
viernes, 4 de enero de 2008
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Bienvenidos a Mundo Durban
Me acabo de encontrar con Durban. Es la primera vez que hablo con él.
Durban me acaba de mirar, mientras estábamos paseando, por ahí, por la calle Niebla. Me ha mirado como hacía tiempo no lo hacía. Entonces, se ha sonrojado, ha sacado una servilleta arrugada y, tras advertirme que no me va a decir a quién iba dirigida, ha continuado caminando, mientras, arrugando la servilleta, ha empezado a susurrar...

Por comer cerezas
Por comer cerezas mientras hablas,
por hablar con los gatos con mirada furtiva
y cantar sin saber la letra,
tan leve al sentir la música, en cada ir y venir de tu piel,
en cada balanceo de la arena que dejas al caminar.
El vuelo se presenta de nuevo, ansioso de atraparnos.
¿Acaso de Scherezade nos regalaría otro esta noche?
Recuerdo que nos quedamos allí,
contemplando a la tierra arder de júbilo,
y sólo entonces, el agua…tu agua,
llenó todas las fuentes de mi jardín.
Hasta las cerezas de tus sueños no vieron otra solución,
y se hicieron cómplices cuando me regalaste una aventura.
Desesperado de mí, desesperada también mi alma,
que corrió durante diez días y diez noches.
por no tener nada que hacer,
sino ese amor que nos sale tan bien.
Tan agreste y brutal como me anunciaste,
tan lleno y tan intenso como salió de tus labios,
tan fiero que traté de vivir como me habías enseñado.
Déjame pensar de nuevo en lo que siempre quise,
hallar de una vez el hechizo de tus ojos,
compartir el secreto de tu vida y el porqué de este afán de quererte.
Ya ningún cuento servirá para liarte,
quizás el juego del mero amor, de la pura risa,
y tal vez aquella historia de anoche.
Por eso, al comer cerezas mientras hablas,
mientras buscas otra alfombra de nubes,
mi corazón busca cobijo cerca del tuyo.
...más tarde, hemos continuado el paseo.-No está mal, Durban. No está mal.
-Es sólo una servilleta.
-No, es...
-No digas nada más...mira, ¿no es ese el Pont-Neuf?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



